Los musulmanes no comen cerdo por prohibición expresa de su religión ya que el cerdo es un animal impuro y sucio, además de ser transmisor de enfermedades. Y, por lo mismo, los judíos tampoco comen cerdo. En ambos casos, las religiones quizás escondan una razón más lógica y práctica. El antropólogo Marvin Harris en su libro Vacas, cerdos, guerras y brujas, propone una explicación racional más allá de los tabúes religiosos:
“La solución del enigma del cerdo nos obliga a adoptar una definición mucho más amplia de la salud pública, que comprenda los procesos esenciales mediante los cuales animales, plantas y gentes logran coexistir en comunidades naturales y culturales viables. Creo que la Biblia y el Corán condenaron al cerdo porque la cría de cerdos constituía una amenaza a la integridad de los ecosistemas naturales y culturales del Oriente Medio. Para empezar, debemos tener presente el hecho de que los hebreos protohistóricos los hijos de Abraham a finales del segundo milenio a.C. estaban adaptados culturalmente a la vida en las regiones áridas, accidentadas y poco pobladas, que se extienden entre los valles fluviales de Mesopotámica y Egipto. Los hebreos eran pastores nómadas, que vivían casi exclusivamente de rebaños de ovejas, cabras y ganado vacuno, hasta su conquista del Valle del Jordán en Palestina, a principios del siglo XIII a.C. Como todos los pueblos pastores, mantenían estrechas relaciones con los agricultores sedentarios que ocupaban los oasis y las orillas de los grandes ríos. De vez en cuando, estas relaciones maduraban transformándose en un estilo de vida más sedentario, orientado hacia la agricultura. Esto es lo que parece haber ocurrido entre los descendientes de Abraham en Mesopotámica, los seguidores de José en Egipto y los seguidores de Isaac en el Néguer occidental. Pero incluso durante el clímax de la vida urbana y aldeana bajo los reyes David y Salomón, el pastoreo de ovejas, cabras y ganado vacuno continuó siendo una actividad económica muy importante. Dentro de la pauta global de este complejo mixto de agricultura y pastoreo, la prohibición divina de la carne de cerdo constituyó una estrategia ecológica acertada. Los israelitas nómadas no podían criar cerdos en sus hábitats áridos, mientras que los cerdos constituían más una amenaza que una ventaja para las poblaciones agrícolas aldeanas y semisedentarias. La razón básica de esto estriba en que las zonas mundiales de nomadismo pastoral corresponden a llanuras y colinas deforestadas, que son demasiado áridas para permitir una agricultura dependiente de las lluvias y que no son fáciles de regar. Los animales domésticos mejor adaptados a estas zonas son los rumiantes: ganado vacuno, ovejas y cabras. Los rumiantes tienen bolsas antes del estómago que les permiten digerir hierbas, hojas y otros alimentos compuestos principalmente de celulosa con más eficiencia que otros mamíferos. Sin embargo, el cerdo es ante todo una criatura de los bosques y de las riberas umbrosas de los ríos. Aunque es omnívoro, se nutre perfectamente de alimentos pobres en celulosa, como nueces, frutas, tubérculos y sobre todo granos, lo que le convierte en un competidor directo del hombre. No puede subsistir sólo a base de hierba, y en ningún lugar del mundo los pastores totalmente nómadas crían cerdos en cantidades importantes. Además, el cerdo tiene el inconveniente de no ser una fuente práctica de leche y es muy difícil conducirle a largas distancias. Sobre todo, el cerdo está mal adaptado desde el punto de vista termodinámico al clima caluroso y seco del Néguer, el Valle del Jordán y las otras tierras de la Biblia y el Corán. En contraste con el ganado vacuno, las cabras y las ovejas, el cerdo tiene un sistema ineficaz para regular su temperatura corporal. Pese a la expresión “sudar como un cerdo”, se ha demostrado recientemente que los cerdos no sudan”.
Pero lo cierto, es que la religión es la que les prohíbe comer cerdo a los judíos, y en esto nos vamos a centrar.
En el libro LEVÍTICO (11:7): Y habló Jehová á Moisés y á Aarón, diciéndoles: Hablad á los hijos de Israel, diciendo que estos son los animales que comeréis. De todos los animales que están sobre la tierra comeréis si tiene pezuña hendidas y que rumia…
Este libro de la Biblia contiene un listado de los animales, incluidos aves y peces, que se pueden comer y cuales no. El párrafo anterior, excluye al cerdo de los alimentos permitidos ya que tiene la pezuña partida pero no rumia, no como la vaca, la oveja o la cabra, rumiantes y con la pezuña dividida.

La Torá y las leyes kosher
La Torá son los cinco primeros libros de la Biblia: Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio. Por tanto, todo lo que dice la Torá lo dice la Biblia.
La Torá, especialmente en los libros de Levítico y Deuteronomio, establece varias categorías de alimentos que son prohibidos para los judíos observantes. Estas leyes alimentarias, conocidas como kashrut, incluyen detalles específicos sobre qué animales pueden ser consumidos y cómo deben ser preparados. Aquí algunos de los alimentos prohibidos según la Torá:
–Animales terrestres que no rumian o que no tienen pezuñas hendidas: Esto incluye animales como cerdos, conejos y camellos.
–Animales marinos sin aletas y escamas: Peces y criaturas marinas como tiburones, rayas, mariscos (camarones, cangrejos, langostas), y moluscos (ostras, almejas) están prohibidos.
–Aves de rapiña y otros tipos específicos de aves: La Torá prohíbe consumir aves de rapiña y enumera específicamente aves prohibidas, aunque no todas son fácilmente identificables en el mundo moderno.
–Insectos y la mayoría de los reptiles: Con pocas excepciones, los insectos y reptiles son considerados impuros.
–Sangre: Consumir sangre está estrictamente prohibido, lo que requiere que la carne sea salada o de alguna forma tratada para extraer la sangre antes de ser cocinada.
–Grasa de animales prohibidos y de ciertas partes de animales permitidos: La grasa específica que rodea ciertos órganos es prohibida incluso en los animales que son en general permitidos.
–Carne cocinada con leche: La mezcla de carne y productos lácteos en una comida o en la cocción es una de las prohibiciones más conocidas del kashrut, basada en la interpretación de la ley bíblica que prohíbe cocinar un cabrito en la leche de su madre.
No se pueden consumir productos lácteos junto a la ternera. Deben esperar entre 30 minutos y tres horas tras haber consumido lácteos para poder consumir ternera y viceversa. Tampoco se permite almacenar estos productos uno junto al otro.
Estas leyes son seguidas de diversas maneras en la comunidad judía, con diferentes interpretaciones y niveles de observancia entre los distintos grupos, como ortodoxos, conservadores y reformistas.

kashrut
Las leyes alimentarias conocidas como kashrut son un conjunto de reglas dietéticas que provienen del judaísmo y están basadas en la Torá, principalmente en los libros de Levítico y Deuteronomio. Estas leyes especifican qué alimentos son permitidos (kosher) y cuáles son prohibidos para los judíos observantes. El término “kosher” puede traducirse como “adecuado” o “apto”. Seguidamente algunos de los principales aspectos de las leyes de kashrut:
Animales permitidos y prohibidos: Solo se pueden consumir animales terrestres que rumian y tienen pezuñas hendidas completamente. En el caso de los animales marinos, deben tener aletas y escamas para ser considerados kosher. También se especifican tipos de aves que son permitidas, aunque algunas de las especies enumeradas en la Torá no son fácilmente identificables hoy día.
Prohibición de la sangre: Consumir sangre está estrictamente prohibido, lo que lleva a procesos como el salado y el lavado de la carne para remover cualquier rastro de sangre antes de su consumo.
Preparación y sacrificio de los animales: Los animales deben ser sacrificados de acuerdo con un método específico llamado shechitá, que debe ser realizado por un matarife calificado (shojet). Este método está diseñado para asegurar que el animal sufra lo menos posible y que se drene toda la sangre del cuerpo.
Separación de carne y lácteos: Las leyes del kashrut requieren una estricta separación entre carne y productos lácteos. Esto incluye separación en la preparación, cocción, servido y almacenamiento de alimentos. Muchas cocinas kosher tienen áreas, utensilios y vajillas separadas para carne y lácteos.
Utensilios y equipos: Los utensilios que han entrado en contacto con alimentos no kosher no pueden ser usados con alimentos kosher, a menos que sean kasherizados — un proceso de purificación que varía dependiendo del material del utensilio y cómo fue usado.
Productos manufacturados: Para que un producto manufacturado sea considerado kosher, debe ser producido en condiciones supervisadas por una autoridad rabínica que asegure el cumplimiento de todas las leyes de kashrut durante la producción.

Alimentos kosher
Los alimentos kosher son aquellos que cumplen con las regulaciones de las leyes dietéticas judías, conocidas como kashrut. Aquí te doy una idea de las diferentes categorías de alimentos kosher y algunos ejemplos:
Carnes kosher: Para que la carne sea kosher, los animales deben ser rumiantes y tener pezuñas hendidas. Ejemplos incluyen vacas, ovejas y ciervos. Además, estos animales deben ser sacrificados de acuerdo con el ritual de shechitá y su carne debe ser inspeccionada y procesada para eliminar la sangre y ciertas grasas prohibidas.
Aves kosher: Algunas aves son consideradas kosher, como el pollo, el pavo, el pato y el ganso. Al igual que con las carnes, deben ser sacrificadas y procesadas siguiendo los procedimientos kosher.
Pescados kosher: Los peces deben tener aletas y escamas visibles en el momento de su captura para ser considerados kosher. Ejemplos comunes incluyen el salmón, la trucha y el atún.
Productos lácteos kosher: Los productos lácteos, como leche, queso y yogur, deben provenir de animales kosher y no contener ningún aditivo o ingrediente no kosher. Además, no deben ser procesados o mezclados con equipos o utensilios que hayan sido utilizados para productos de carne.
Frutas y verduras: Generalmente son kosher, pero deben ser inspeccionadas y lavadas adecuadamente para asegurar que estén libres de insectos, que no son kosher.
Huevos: Los huevos de aves kosher son permitidos siempre que no contengan sangre. Los huevos deben ser revisados individualmente bajo una luz para asegurar que estén libres de manchas de sangre.
Granos y productos no procesados: Los alimentos como el arroz, la pasta y los cereales generalmente son kosher, pero deben ser procesados sin aditivos no kosher y en equipos que no se hayan utilizado para procesar productos no kosher.
Productos procesados: Para que un producto procesado sea considerado kosher, todos sus ingredientes y el proceso de producción deben ser supervisados por una autoridad rabínica competente. Esto asegura que no haya contaminación cruzada con sustancias no kosher y que se respeten las leyes de separación de carne y lácteos.
Los alimentos kosher a menudo llevan certificaciones específicas en el empaquetado, indicadas por símbolos como “K”, “OU”, “Kof-K”, entre otros, los cuales demuestran que un producto cumple con las normas de kashrut y ha sido supervisado por rabinos calificados.

Ritual Shejitá
El ritual de shejitá es el método prescrito por la ley judía (halajá) para el sacrificio ritual de animales y aves para que sean considerados kosher. Este proceso es realizado por un individuo especialmente entrenado y certificado llamado “shojet”. El método de shejitá se enfoca en la humanidad y eficiencia, buscando minimizar el sufrimiento del animal. Aquí te explico los pasos y consideraciones principales del proceso:
Calificación del Shojet: Un shojet debe ser un judío observante que esté profundamente instruido en las leyes del kashrut. Además, debe ser competente en el manejo de los cuchillos especiales utilizados en shejitá y demostrar un comportamiento ético y moral.
Cuchillo (Jalaf): El cuchillo utilizado en la shejitá debe ser extremadamente afilado y sin defectos. Se revisa minuciosamente antes y después de cada sacrificio para asegurarse de que no tenga muescas o imperfecciones que puedan causar dolor innecesario al animal.
Técnica de corte: El shojet realiza un corte rápido, profundo y continuo en el cuello del animal. Este corte debe seccionar tanto el esófago como la tráquea, además de las venas y arterias principales, para asegurar una pérdida rápida de la conciencia y una muerte prácticamente instantánea. El procedimiento debe completarse sin pausar o aplicar presión indebida, lo cual podría causar dolor.
Prohibición de Tza’ar Ba’alei Chayim: Este principio judío prohíbe causar dolor innecesario a los animales. La shejitá está diseñada para adherirse a este mandato, asegurando un método de sacrificio que es lo más rápido y libre de dolor posible.
Inspección post-mortem (Bedikah): Después del sacrificio, el animal es inspeccionado para cualquier defecto que pudiera haberlo hecho no kosher desde el principio. Esto incluye examinar los órganos internos para signos de enfermedades o defectos.
Kashering: Posteriormente, la carne debe ser “kasherizada” para remover la sangre restante, lo cual generalmente implica salar y enjuagar la carne.





