El coño de la Bernarda, expresión castiza y un tanto soez usada como desorden, caos, confusión, sin orden ni concierto.
En Sevilla, Granada o Marruecos, santa o puta, Bernarda tenía un coño que obraba maravillas, sin estar claro el origen de la leyenda de Bernarda y su prodigioso coño.
Algunas narraciones sitúan a Bernarda en el primer cuarto del pasado siglo ejerciendo la prostitución en Sevilla, según unos, y en Marruecos, según otros. En ambos casos coinciden con el éxito de la mujer en su oficio, una prostituta de lo más solicitada que creaba adicción entre sus clientes haciéndoles perder el norte.
Sin embargo, otras leyendas ubican a Bernarda en el siglo XVI en Ciudad Real y Granada ejerciendo de santera con un con una vulva que obraba milagros sobre personas, animales y cosechas.
El origen de la leyenda del coño de la Bernarda

El escritor Manuel Talens, en su obra “La parábola de Carmen la Reina”, cuenta que Bernarda era una santera y curandera apreciada en las alpujarras granadinas, aunque ella se sentía afligida por no haber tenido hijos. Una noche soñó con San Isidro Labrador metiendo mano en su vagina. Desde entonces desapareció la hambruna en la comarca y las cosechas se sucedieron abundantes. Se corrió la voz de su vulva prodigiosa y todos acudían a su casa a meter mano en el coño de la Bernarda solicitando todo tipo de deseos que se veían cumplidos ,más si a la vez se recitaba: “San Isidro Labrador, quita lo seco y devuelve el verdor”.
Murió Bernarda y las desgracias se cebaron en la localidad: cosechas ruinosas, el ganado moría, abortos, enfermedades, etc. Pasados los años, un día, una mujer vio salir de la tumba de Bernarda unos rayos de luz. Desenterraron a la santera y encontraron todo polvo, como es lógico, a excepción de su coño incorrupto. Lo colocaron en un relicario escondido en la Iglesia, ya que las autoridades eclesiásticas denegaron la canonización de Bernarda solicitada por el párroco: “Dicen los senyores teólogos e dominicos desta Ecclesia de Granada que nunca oyóse en toda la christiandad, que el Senyor Papa gobierna, y Christo benedice, que nada bueno saliera del coño de una muller, a no ser el Senyor mesmo IesuChristo, de su Sancta Madre, con todo Virgen, e que por eso la devoçión popular del coño de la Bernarda era cosa perniçiosa que devía ser desterrada so pena de mandar la Inquisición a façer las pesquisas oportunas”.




