El complejo de Eróstrato es un término que se utiliza para describir a una persona que busca fama o notoriedad a través de actos destructivos o escandalosos. El término proviene de la historia de Eróstrato, un ciudadano de la antigua ciudad de Éfeso, quien en el año 356 a.C. incendió el Templo de Artemisa, una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo, con el único propósito de inmortalizar su nombre.
Después de ser capturado, Eróstrato confesó que su único objetivo era alcanzar la fama. Como respuesta, las autoridades de Éfeso ordenaron que su nombre no fuera mencionado nunca más, y se dictó un decreto conocido como “damnatio memoriae” para borrar su nombre de la historia. Sin embargo, el historiador griego Teopompo documentó el incidente, asegurando que la infamia de Eróstrato perdurara.

Esta historia ha dado lugar al término “complejo de Eróstrato”. Este concepto se aplica a individuos que cometen acciones negativas o destructivas, no por el daño en sí, sino por el deseo de ser recordados y obtener notoriedad. En psicología y sociología, se utiliza para analizar comportamientos que buscan la atención a cualquier costo, a menudo mediante actos de vandalismo, terrorismo, o cualquier forma de destrucción que asegure que el nombre del perpetrador será conocido.
Ejemplos del complejo de Eróstrato son el de David Chapman (asesinó a John Lennon con el objetivo de obtener notoriedad) o John Hinckley Jr. (intentó asesinar al presidente Ronald Reagan en un intento por llamar la atención de la actriz Jodie Foster y alcanzar notoriedad).
En la actualidad, el complejo de Eróstrato se manifiesta en personas que buscan constante aprobación y fama en las Redes Sociales. Estos individuos a menudo realizan actos peligrosos o altamente escandalosos para ganar seguidores y “me gusta”, aunque estas acciones puedan poner en riesgo su integridad o la de otros.




